Fernando fue acribillado en su trabajo en Reynosa

Gustavo Ríos, quien era enfermero, iba a su trabajo y también fue alcanzado por una bala; el Gobierno de Tamaulipas condenó los hechos e inició una investigación

TAMAULIPAS/EXCELSIOR

Fernando Ruiz Flores,  era el menor de cinco hermanos, a sus 19 años logró graduarse de  técnico en enfermería, pero las aspiraciones que tenía eran mayores: quería  ser doctor.

Lamentablemente un comando armado lo ejecutó a sangre fría al igual que a dos de sus compañeros de trabajo, mientras que otro quedó herido.

El enfermero es parte de la cifra de otras 13  personas  que fueron  víctimas de grupos armados que ingresaron a la ciudad de Reynosa dentro de una pugna entre miembros del crimen organizado.

Este domingo, las autoridades confirmaron haber abatido a cuatro delincuentes dentro del operativo que se implementó en la búsqueda de presuntos responsables, por lo que la cifra actual de decesos es de 18 dentro de una violencia que  no cesa en este municipio.

Olga Ruiz, hermana de Fernando, acusó que los delincuentes lo mataron a sangre fría.

Para costear la carrera de medicina, cuando la iniciara, el joven pidió trabajo a su padrastro Jesús Martínez dentro de una compañía que presta sus servicios a la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Reynosa.

Él tenía su domicilio en Río Bravo y desde aquella ciudad se trasladaba.

El sábado se encontraba en la colonia Almaguer arreglando el drenaje de una casa.

Jesús al escuchar los disparos ordenó a su cuadrilla se metieran a la casa pero el comando armado los alcanzó y tanto a Fernando como a dos compañeros más los ejecutó.

El padrastro  corrió pero una bala alcanzó a hacerle un rozón.

La familia también enfrenta la estigmatización por parte de la Fiscalía General de Justicia del estado de Tamaulipas, pues los policías les exigieron documentos para acreditar que Fernando no era delincuente.

Tuvieron que llevar fotografías con compañeros de clase, con ellos (familia) y documentación dónde estudió.

La tarde del sábado, la presidenta municipal de Reynosa, Maki Ortiz, exigió a las autoridades de seguridad se esclarezcan las muertes y pidió protección a la ciudadanía.

Este domingo el gobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, condenó los hechos y dijo haber girado instrucciones para esclarecer lo ocurrido y proceda contra los responsables.

Envió condolencias a los deudos e hizo un llamado al gobierno federal para que cada orden de gobierno  asuma su responsabilidad para el combate a quienes amenazan la seguridad, salud y estabilidad de todas las comunidades.

La ciudad amaneció sola y ya para las 10:00 horas comenzaron a visualizarse  patrullas y helicópteros.

La noche anterior (sábado) las calles enmudecieron.

Yo no salí a trabajar, me sentencio mi pareja que no lo hiciera por lo peligroso que estaba”, dijo Anny Flores, enfermera.

Aseguró que dentro de las agresiones un colega de la misma profesión identificado como Gustavo Ríos fue alcanzado por una bala cuando iba a su trabajo.

Los ataques  también se prolongaron a Río Bravo, ciudad vecina de Reynosa y donde la SEDENA aseguró una granada sin detonar en la avenida Francisco I. Madero de la colonia México a la altura de la agencia automotriz Chevrolet.

Le falta al Gobierno federal y estatal una estrategia, la Guardia Nacional y Sedena no intervienen en nada”, señaló Melissa Cabriles, entrevistada vía telefónica y empleada municipal.

En un sondeo a comerciantes dijeron que el sábado los negocios cerraron temprano, pocos fueron los que se animaron a salir en la noche ya que el miedo era hasta palpable.

Aseguraron que el sabor de coraje y reclamo está en la ciudadanía pues el crimen se metió con ellos sin tener que ver en los intereses de los delincuentes.

 

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